Todos los árboles se dirigen al cielo: ceremonia de cierre de torre Titanium, 23 Julio 2009
fecha de publicación: 09.08.2009. 14:26
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Son las 12:30 pm de un brillante día 23 de Julio de 2009, que nos anuncia la próxima partida del invierno en nuestro hemisferio sur. Sobre la techumbre del edificio más alto de Sudamérica, la Torre Titanium de 56 pisos y cerca de 200 metros de altura, celebramos mediante un ritual de Feng Shui, el cierre de un proceso de construcción que se inauguró con igual sacralidad y devoción hacia el año 2006, cuando se sembraron las primeras semillas de este mega proyecto arquitectónico, cuya simbología vertical y ascendente hacia el cielo, realiza una apología al sol, al éxito y el reconocimiento en nuestra cultura urbana...
El paisaje aéreo de la ciudad se vuelve rugoso y colorido, revelando las texturas y relieves de los cordones montañosos del paisaje natural de nuestra blanca cordillera, así como también, las lomas y montes que de manera artificial, configuran los múltiples edificios que se alzan al cielo en la capital de Chile.
A la hora del sol en su máximo esplendor la ceremonia que dirige nuestra maestra en Feng Shui, Sylvia Galleguillos, está a minutos de comenzar. En dirección al norte, desde nos orientamos al sol del medio día, y justo al centro de la planta alta, se encuentra Sylvia, rodeada por un semicírculo de múltiples naranjas que representan los frutos de la prosperidad, semillas de jacarndá, simbolizando el crecimiento, 3 nudos chinos o jieqi dirigidos hacia el norte y que representan, uno de color dorado y otro plateado el futuro, y el tercero, de un rojo incandescente, el reconocimiento, los cuales van urdiendo desde el cielo el gran plan por el cual esta torre fue construida. Justo al centro, donde se enraiza la edificación, hay un compás luopan, y a cada lado de éste, un cuenco para invocar con su sonido al cielo. Al lado de los nudos, yace una gran vasija con muchos granos de arroz, para engendrar la prosperidad, frente a los nudos, hacia el norte crepita el fuego de una antorcha y por último, llega una botella con agua de las napas subterráneas del territorio en que yace el edificio, son traídas acertadamente por uno de los trabajadores.
Más allá en la techumbre, yace otro centro ceremonial, éste es mapuche, y al igual que en la cultura China y muchas otras, se encuentra sabiamente alineado con los puntos cardinales. Así, aguarda el curandero a que Sylvia comience su ceremonia, para luego él dar inicio a la suya. En este día, se unifica el espíritu de la naturaleza, mediante la comunión de dos culturas.
Empieza así, con todo en orden y todos los obreros y arquitectos alrededor de este escenario, el rito que Sylvia inaugura con el hexagrama del día 23 de Julio: Zhen. Es el día del despertar, del trigrama del trueno sobre el trueno, en que se emerge hacia el esplendor y al cielo.
“Hoy el cielo y la tierra unen este gran árbol que se creó para estar en sintonía con las energías del cielo, la tierra y todos quienes colaboraron en la realización de este trabajo, que celebra la idea del respeto y la admiración. Aquí yace el compás luopan que permite coordinar los ciclos de todos quienes trabajen en este lugar y para que este edificio se comunique con el reconocimiento y el cielo, que es el gran comunicador de los sueños y los anhelos”
“Tenemos un árbol que se creó y que ahora está dando sus frutos, por eso hoy, que es el día del trueno, se despierta la primavera y las naranjas representan su prosperidad”
“La trama del cielo presente en los nudos, anuda los deseos y va urdiendo los proyectos e ideas en esta propuesta tangible. En un principio aramos la tierra con el vino y las semillas que permitieron que este árbol creciera fuerte y vigoroso. Hoy le pedimos a los astros nos ayuden a emprender nuevos proyectos. Es el momento de que ascienda el fuego y de tocar los cuencos, que seis veces resuenan al cielo y dicen ‘aquí estamos’ retumbando como el trueno, despertando al cielo y la tierra para que el gran plan se concrete”.
Mientras la melodía de los cuencos se dirige al cielo, la audiencia permanece en absoluto silencio, se percibe la altura y la omnipresencia de un cielo particularmente nítido y celeste en este medio día de Julio que palpita lentamente hacia el ataredecer.
Hacia el final, se elevan las manos de los obreros que dejan caer por el cielo múltiples papeles dorados y metalizados, éstos descienden titilando y reflejando el brillo del sol. Se trata de los Joss, papeles que simbolizan al cielo y se utilizan para enviarle mensajes, “caballos que cabalgan al cielo enviando a éste los deseos”.
La ceremonia, ha llegado a su fin, pero antes las naranjas deben aguardar 3 días en la techumbre para luego ser degustadas por los trabajadores. Mientras las personas se acercan a guardar los granos de arroz en sus bolsillos para tener prosperidad, se siente el aroma a pino que Sylvia esparce por la multitud, es para promover en todos la longevidad.
“El que planta un árbol y echa buenas raíces, no tiene más alternativa que crecer al cielo y dar muchos frutos”
La primera asesoría de Sylvia al proyecto Titanium aparece descrita en detale en el libro LA COSECHA DORADA. Feng Shui en la empresa y la organización (Random House), de Sylvia Galleguillos y Enzo Cozzi.
Reportaje de Nicolás Pierry
09.08.2009. 14:26