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La base de la filosofía
Feng Shui proviene del estudio clásico
milenario de la sabiduría oriental,
principalmente china. Dentro de su inmensa
riqueza se rescatan como fundamentales el
Yin Yang y los 5 Elementos.
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Dentro
de la filosofía del Feng Shui, el
famoso símbolo del Yin Yang -cuyos
ideogramas se refieren a la ladera asoleada
y la ladera sombría de un cerro-
es fundamental. La concepción del
universo y el cosmos como una constante
polaridad complementaria (día y noche,
hombre y mujer, madre y padre, vida y muerte,
frío y calor, calma y excitación,
etc.) se encuentra en la base del Feng Shui.
Todo a nuestro alrededor
está regido por ese juego indisoluble
de los opuestos complementarios. Desde el
planeta tierra, que es un inmenso magneto,
a la vez que una bola de fuego rodeada de
agua, hasta la humilde hoja con su lado
presentado al sol y su lado resignado a
la sombra, todo vibra con la polaridad.
También así vibramos nosotros
y vibran nuestros espacios.
De ahí parte la ciencia del Feng
Shui.
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Dentro
de la sabiduría oriental, los 5 Elementos:
agua, fuego, tierra, madera y metal, son
la expresión de lo que existe en
la naturaleza, como un ciclo generativo,
un ciclo destructivo y un ciclo de apoyo.
Muy importante dentro de la filosofía
Feng Shui, en los 5 Elementos se encuentra
la enseñanza de cómo la naturaleza
sabe hacer sus cosas, y cómo nosotros
podemos rescatarla dentro de nuestro espacio.
En otras palabras, se trata de que, al igual
que los elementos dentro de la naturaleza,
el espacio en nuestras casas aprenda a hacer
sus cosas en apoyo de nuestras vidas.
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