Escuela Chilena de Feng Shui
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En cada hemisferio terrestre el sol traza un curso distinto, subiendo al cenit ya sea desde la izquierda o la derecha del observador. Ello dicta que en nuestro hemisferio las energías del cielo se muevan naturalmente de derecha a izquierda, trazando una rotación en sentido inverso al del reloj.

Ese movimiento replica el movimiento en la misma dirección de los vórtices de vientos y aguas en nuestro hemisferio, así como los de las principales corrientes marinas, que son los inversos de los del otro hemisferio.

El Ba Gua de nuestro Hemisferio, desarrollado en Australia y Nueva Zelandia por investigadores como Lindy Baxter y Roger Green--en contacto directo con expertos chinos--refleja naturalmente esa variación en el movimiento energético.

Usar el Ba Gua del hemisferio Norte en el nuestro sin adaptaciones conduce a errores como incentivar el elemento Metal (perteneciente a la tarde) en el lugar propio de la salud y familia (elemento Madera, perteneciente a la mañana), o el elemento Madera en el lugar propio de las relaciones de pareja ("Tierra").

En esos casos, el Metal--adverso al crecimiento--frena la energía "Madera" de la salud y familia, y la inquietud de la Madera rompe la estabilidad "Tierra" de la relación amorosa
 

En nuestro país las energías frías del AGUA vienen del Sur y las cálidas provienen del FUEGO del Norte. Eso determina un ciclo de energías totalmente distinto entre ambos hemisferios, es decir, produce un Ba Gua (o mapa energético) único y distintivo para nuestro hemisferio, que, además, debe registrar la inversión de las estaciones del año entre nosotros con respecto a lo que ocurre en el hemisferio norte.

Un Feng Shui sin adaptaciones al contexto geográfico y climático de nuestro hemisferio conduce al absurdo, pervirtiendo el espíritu y los principios de nuestra ciencia y su filosofía, que son, antes que nada, observación atenta de la naturaleza y contacto íntimo con el hábitat.

La aplicación de las orientaciones Ba Gua del hemisferio norte en el sur es anti natural, confunde las energías crecientes con las decrecientes (mañana con tarde, primavera con otoño, etc.) y lleva a errores que fomentan la adversidad en distintos aspectos.
 

La aplicación mecánica del Feng Shui para el hemisferio norte en el hemisferio sur confunde a las personas, al adjudicarles elementos distintos a los que naturalmente les corresponden y, por consiguiente, emplazarles habitaciones, escritorio, camas, etc. En lugares inauspiciosos para ellos.

Los seres humanos, siendo iguales biológicamente, somos distintos energéticamente. Las energías del cielo nos impactan de manera variable al nacer, según nazcamos en invierno o verano, primavera u otoño, etc.

Tales características son diametralmente distintas para los nacidos en uno u otro hemisferio, aunque nazcan en la misma fecha, tanto como distintos son los ciclos del año energético y los movimientos del sol, la luna y todo el conjunto del firmamento.
 

Un argumento decisivo para zanjar la discusión acerca de si adaptar o no el Feng Shui a nuestro hemisferio, es el de las correspondencias entre signos animales, estaciones del año y elementos.

El signo animal Ratón, por ejemplo, pertenece al Agua y al invierno, que en el hemisferio norte, según el calendario chino, corresponde a diciembre. Pero decirle a una persona, nacida en diciembre en nuestra parte del mundo, que nació en el mes del Ratón es disparatado, ya que en diciembre nosotros estamos en pleno Verano, que es la estación del signo Caballo.

Del mismo modo, una persona nacida en junio en nuestro hemisferio nace rodeada de las energías Agua y Ratón del Invierno, y no de las energías Fuego y Caballo del Verano, como ocurre con alguien nacido en ese mismo mes en el otro hemisferio.

Sin embargo muchos libros difundidos en nuestro medio propagan precisamente lo contrario: un apego mecánico a fórmulas cuya lógica no comprenden y desvían a las personas de una conciencia profunda del hábitat.