Escuela Chilena de Feng Shui
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Son métodos de aplicación y entendimientos de la sabiduría del Feng-Shui a las cuales se les tribuye el nombre de Escuemas, pero son inseparables y no son alternativas una de otra. Son indivisibles y dependen como el ser humano y sus órganos para seguir viviendo o subsistiendo.
 

Esta escuela de Feng Shui es la más antigua. Pone énfasis en las energías de la tierra. Se preocupa de que lo tangible no perturbe a lo invisible, es decir, a la energía cheng chi y sus flujos, e inversamente, que lo suave y sutil modere a lo duro y rígido.

El practicante de esta escuela primero empapa su atención con el entorno circundante. Usando su intuición siente desde el relieve y la vegetación hasta las calles y construcciones, intuyendo las calidades de energía del emplazamiento geográfico. Luego, traduce su intuición a un lenguaje simbólico que hace referencia a las energías de animales celestiales que están representados tangiblemente en la naturaleza.

Después ausculta el microcosmos del recinto, clasificando sensaciones imponderables. Busca los ojos, oídos y corazón de la casa y dónde se unen sus energías, saber si están libres u oprimidas, en una etapa de ascenso hacia el Yang (lo cálido) o declinación hacia el Yin (lo frío).

La Escuela de la Forma es una práctica basada en la atención meticulosa sobre la realidad y en el despliegue de la intuición, y por ello se emparenta con lo más terapéutico del Taoísmo y del Chan (Budismo Zen chino).
 

Esta es la Escuela que usa el célebre Compás Lo Pan, intrincado instrumento que condensa la sabiduría energética medioambiental china.

Hay quienes imprecisamente la llaman "Escuela de la Brújula", porque actualmente el compás Lo Pan lleva una brújula emplazada en el centro de una numerosa serie de anillos concéntricos que codifican las alineaciones de los espacios con las energías del cielo, los astros, habitantes y cosmos. Pero el Lo Pan es mucho más que la brújula en su centro. Su nombre quiere decir, literalmente, "tabla reticulada" (o "tabla de redes de correspondencias").

Entonces, el Lo Pan es una compleja y antiquísima regla de cálculo que permite definir orientaciones, ubicaciones y flujos de neregía en los espacios, en relación al curso del sol, los puntos cardinales, las horas del día, estaciones del año, planetas, ciclos lunares y solares, constelaciones, signos animales, direcciones auspiciosas y horóscopos de los habitantes.

El Lo Pan, en toda su riqueza y complejidad, complementa así la información obtenida a través de la Escuela de la Forma (proveniente de la tierra) con la información proveniente del cielo y del cosmos para buscar el equilibrio perfecto entre la naturaleza y el ser humano en su entorno.

La Escuela del Compás representa la más elevada expresión del Feng Shui clásico, que aspira a no dejar ningún aspecto de la interpretación de las fuerzas del cielo al azar o al arbitrio de la circunstancia. A un asesor de Feng Shui puede, por uno u otro motivo, escapársele algún aspecto formal o "terrestre" del entorno. Pero nada escapa al compás Lo Pan y sus anillos, a través del cual el cielo nos comunica sin fallar.


* Sylvia Galleguillos basa sus asesorías e intervenciones en la Escuela del Compás y la Escuela de la Forma.